Aceptar y respetar

No es fácil aceptar y respetar cuando te empeñas en ir contra todo, cuando insistes en no ver las cosas, cuando haces tu vida contra corriente, hay algo que no marcha bien. No se fluye, hay interferencias. Y además insistimos en decir o preguntarnos «¿por qué me pasa esto a mí?»

Estamos viviendo contra corriente sin prestar atención a lo sucedido, sin hacernos responsables de nuestros actos, sin seguir las vías correctas, no podremos fluir, no podremos comprender, los atascos son por algo, las paradas que nos ofrece la vida son para aceptar y si, te puedes enfadar con todo, pero debes aprender a respetar las decisiones de cada uno, debes aceptar la situación, comprender que es así y respetar a los demás por sus decisiones tomadas uno u otro día.

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Que puedan ser correctas o no pero son así y tu no las puedes cambiar, y no puedes querer cambiar, cada decisión o acto lleva una consecuencia y esa consecuencia se debe de aprender a aceptarla y respetarla.

Que nos de una rabieta de niño pequeño , que cerremos los ojos para no verlo pasar, que huyamos del problema , no nos va a dar o mejor dicho dejar continuar con una vida fluida, no nos dejara libres, la vida nos pondrá trabas constantes y nos frenara nuestros deseos , nos pondrá pruebas difíciles de entender, que parecerá que no vayan con nosotros….. pero al fin y al cabo cuando empecemos a pensar en el porque, para que, cuando se me repitio esta historia, y nos hagamos las preguntas correctas, entenderemos la situación.

Por eso hay que ser fuertes, hay que aprender  a aceptar lo que nos viene, y sobre todo a respetar, respetar  decisiones de otros, que hicieron o tomaron y que ya no tiene vuelta atrás, por más que nos enfademos, ese enfado y ese dolor no nos sirve de nada ni nos servirá.

Aprendamos a perdonar y dejar marchar, aprendamos a respetar y tolerar, aceptar que no podemos controlarlo todo, que no podemos echar la vista atrás ni llorar por lo pasado ni mucho menos recriminar a nadie por acciones que ya no tienen solución.

Lo ideal es simplemente, aceptar, perdonar, y dejar marchar. De este modo seremos libres y llevaremos una mochila menos pesada, y al fin todo fluirá.