Mi vida se parece a….

Mi vida se parece a una preciosa  orquídea que de tanto regalarla por adelantado y estar tan escasa de mimos, atención, de cariño y cuidado suficiente. De negarle la luz adecuada y la temperatura correcta, tiró sus flores antes de tiempo, quedándose así tiesa y recta como un palo verde solitario, sólo y sin gracia aparente.

A pesar de que en la parte media sus hojas sean verdes, grandes duras y prietas, sanas y fuertes, dejando a plena vista la fortaleza y esplendor de la planta en sí.

Aún a pesar de que sus raíces parezcan enclenques aguadas o enfermas, son las que realmente sustentan a la bella orquídea.

Orquídea que en algún momento y con muy poca ayuda y alguna corrección de algún ser delicado y experimentado  le dé fuerzas y empuje, que corrija la dirección de sus nuevo tallo inherente y  le ayude a descubrir por sí misma cortando lo que ya no necesita arrastrar consigo.Liberando de un gran peso que no hace más que entorpecer el camino a su nuevo florecimiento.

Y así lo hará, la orquídea un día florecerá para sorpresa de todos, incluso de ella misma. Florecerá de nuevo y comprenderá que ella sabía que podría hacerlo.

La orquídea sabía que servía para ello, por que en realidad esa es su razón de ser, ese era su fin y ese era su destino. Aunque en ocasiones perdía la esperanza sumiéndose en una terrible oscuridad de dolor y soledad olvidando así su cometido. Inundada por las dudas y el temor creyendo ser otra cosa y no una orquídea.

La vida como una orquidea

La vida como una orquidea

Y al fin un día, después de muchos malos, despertó, se encontró con ayuda y paso a paso, poco a poco adquirió la fuerza, rompió las limitaciones de su mente adquirió sabiduría y herramientas para sacar la fuerza desde dentro toda ella, para creer que podía florecer.

Para creer que nunca es tarde, para creer que ella sabía, para creer que en ella misma. Para tener presente que su cometido es ese, y ninguno otro. A pesar de todos los errores ya pasados en el camino hacia el descubrimiento.

SIEMPRE es posible encauzar, dirigir y llevar de nuevo el tallo a su lugar correcto para poder así florecer de nuevo.

 

En este pequeño relato, hago analogía de como una vida, se puede encauzar o redirigir hacia la felicidad gracias a la PNL ó el Coach. A veces nos perdemos en el camino a ser uno mismo y eso nos hace infelices.

Estamos aquí para ser felices y no para lo contrario, siempre es posible encontrarse a uno mismo y corregirse para ser aquello  que queremos ser.

 

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